domingo, 9 de mayo de 2010

MUDANZA

El año pasado se nos informó por parte de la Universidad, que las Autoridades habían decidido dar al campo que es utilizado hoy por nuestro club, un destino más acorde al ámbito universitario. Esto es, que allí se instalaría un laboratorio. Se nos informó asimismo, que tal vez podríamos pasar a ocupar el terreno donde finaliza Ciudad Universitaria, o sea, al fondo, a la derecha. Creyéndonos conocedores de la indolencia burocrática, nos dejamos estar. Calculamos tener unos diez años por delante para el traslado, por lo cual continuamos con nuestro exigido cronograma de actividades. Como quien oye llover, nos mostramos desinteresados ante todo aquel inoportuno que supo venir a preguntar por el estado de las negociaciones. “Negociaciones?: si de aquí no nos movemos hasta que nos den en perfecto estado el nuevo predio y todos sabemos que no hay un mango”

Se sucedieron los asados, las fiestas, los cumpleaños, los torneos, todo en el clima de recato que reina en nuestro club y en el orden descripto. Sólo quien les habla, tuvo la precaución, apenas oír la palabra ”mudanza”, de abandonar por completo su puesto de trabajo por considerarlo ya innecesario. Como todos sabrán a estas alturas ese puesto es el de Jardinera Real. Craso error. Al hacer abandono de las tareas de mantenimiento, no se hizo otra cosa que abrir las puertas al pillaje y al saqueo. De inmediato fueron despareciendo las especies más codiciadas del jardín, ora un malvón cuajado de rosadas florescencias, ora una azucena importada de Uruguay. Los delincuentes no dejaron ni las macetas, sólo relucía el pasto aplastado donde habían permanecido tanto tiempo. Pero eso fue lo de menos, cuando más tranquilos estábamos disfrutando de nuestro solar, nos cae la notificación con el plazo de un mes para el traslado. Ay de mi!. Qué revuelo! Qué incertidumbre! Fue pronunciar la palabra mudanza y se dio el desbande general, fue como pasar el borratinta, no quedó uno que estuviera disponible a poner el hombro, el que más, el que menos, recordó las obligaciones que le llamaban en otro lado; algunos enarbolaron certificados médicos, otros viajaron súbitamente a conocer la Muralla China. Solamente aquellos que por sus cargos ineludibles no pudieron zafar, se encuentran abocados a tan difícil tarea cual es la mudanza. Pero si bien se dio este fenómeno esperado entre la generalidad de los asociados, hubo un hecho curioso que debo destacar y es que surgieron nuevos valores deseosos de colaborar, ávidos de hacer llegar sus propuestas, rozagantes, llenos de entusiasmo y a los cuales da gusto ver trajinar por el club. No faltó quien remarcara que sólo un novato puede presentar semejante entusiasmo ante una mudanza de estas características, pero no debemos prestar oídos a los escépticos. Bienvenida la sangre joven!